Apenas llegué, el bus que me lleva del aeropuerto a la ciudad se ve detenido porque una persona estacionó en medio de la calle, interrumpiendo el paso. Luego de unos 10 minutos de gritos y bocinas, aparece el conductor, se sube a su coche y se va, insultado por el chofer del micro. Más tarde, se subió un tipo, se hizo el boludo y se fue para atrás, el chofer empezó a los gritos que pague el boleto, el otro le decía que no, que ya pagó, y al final, el chofer empezó a dar puñetazos a una bandejita del micro donde se le paga el boleto, y el polizonte huyó despavorido.
Nos bajamos en una plaza donde había una especie de kermese, vendían choripanes y unos tipos aporreaban unos instrumentos musicales, la gente era feliz, con poco. Me sentía en el San Miguel, en esas fiestas de 5to año para juntar plata para el viaje y eso.
Finalmente llegué al metro que me llevaría hasta el hostel, cuando las puertas se abren, ya muy lejos de la cortesía inglesa, todos se empezaron a meter a los gritos y empujones dentro de los vagones, sin dejar salir a los otros, un caos muy LÍNEA B estación ALEM a las 9 de la mañana. El resto de la ciudad, bastante sucia, algo rotosa, y cada vez que mirás una esquina, aparece un monumento increíble, una fuente de 2.000 años, o una ruina del Imperio Romano. Una ciudad encantadora, por donde se la mire.
3 comentarios:
aaaaaaaaaaahhhh, hermosa y enigmática (como diría una linda postal)
todo muy bonito, sigo mandando abrazos desde la putrefacción de esta parte del mundo
Panchi.-
Muy lindo post, mucho amor para tus seguidores, eso me gusta. Que bueno Roma, aguante los tanos carajo!!!!!!!!!!!!!
NicPas
Nachinet, me imagino que al ver y sentir todo ese berrinche te sentiste un poco en tu casa, por así decirlo, refugiado, contenido por esos gritos y algarabía que te rodeaba. Esa suciedad que ya no mancha, sino que te acaricia a cada paso. Se te extraña! Besos y abrazos!
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